DESDE 1961

Corría el año 1960 cuando un grupo de vecinos de San Martín de los Andes comenzó a soñar en tener teléfono, algo que parecía imposible en un pueblo que apenas tenía 4500 habitantes.

SOBRE QUÉ VALORES Y PRINCIPIOS

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Desde su fundación en el año 1961, la Cooperativa Telefónica de San Martín de los Andes adoptó el cooperativismo como forma de organización, creyendo en estos valores:

AYUDA MUTUA    RESPONSABILIDAD  DEMOCRACIA 
 IGUALDAD  EQUIDAD  SOLIDARIDAD

Membresía abierta y voluntaria

Primer Principio

Membresía abierta y voluntaria

Las cooperativas son organizaciones voluntarias abiertas para todas aquellas personas dispuestas a utilizar sus servicios y dispuestas a aceptar las responsabilidades que conlleva la membresía sin discriminación de género, raza, clase social, posición política o religiosa.

Control democrático de los miembros

Segundo Principio

Control democrático de los miembros

Las cooperativas son organizaciones democráticas controladas por sus miembros quienes participan activamente en la definición de las políticas y en la toma de decisiones. 

Los hombres y mujeres elegidos para representar a su cooperativa, responden ante los miembros.

En las cooperativas de base los miembros tienen igual derecho de voto (un miembro, un voto), mientras en las cooperativas de otros niveles también se organizan con procedimientos democráticos.

Participación económica de los miembros

Tercer Principio

Participación económica de los miembros

Los miembros contribuyen de manera equitativa y controlan de manera democrática el capital de la cooperativa. Por lo menos una parte de ese capital es propiedad común de la cooperativa.

Usualmente reciben una compensación limitada, si es que la hay, sobre el capital suscrito como condición de membresía.

Los miembros asignan excedentes para cualquiera de los siguientes propósitos: El desarrollo de la cooperativa mediante la posible creación de reservas, de la cual al menos una parte debe ser indivisible; los beneficios para los miembros en proporción con sus transacciones con la cooperativa; y el apoyo a otras actividades según lo apruebe la membresía.

Autonomía e independencia

Cuarto Principio

Autonomía e independencia

Las cooperativas son organizaciones autónomas de ayuda mutua, controladas por sus miembros.

Si entran en acuerdos con otras organizaciones (incluyendo gobiernos) o tienen capital de fuentes externas, lo realizan en términos que aseguren el control democrático por parte de sus miembros y mantengan la autonomía de la cooperativa.

Educación, formación e información

Quinto Principio

Educación, formación e información

Las cooperativas brindan educación y entrenamiento a sus miembros, a sus dirigentes electos, gerentes y empleados, de tal forma que contribuyan eficazmente al desarrollo de sus cooperativas.

Las cooperativas informan al público en general, particularmente a jóvenes y creadores de opinión, acerca de la naturaleza y beneficios del cooperativismo.

Cooperación entre cooperativas

Sexto Principio

Cooperación entre cooperativas

Las cooperativas sirven a sus miembros más eficazmente y fortalecen el movimiento cooperativo trabajando de manera conjunta por medio de estructuras locales, nacionales, regionales e internacionales.

Compromiso con la comunidad

Séptimo Principio

Compromiso con la comunidad

La cooperativa trabaja para el desarrollo sostenible de su comunidad por medio de políticas aceptadas por sus miembros

Siguiendo la tradición de sus fundadores, los miembros de las Cooperativas creemos en los valores éticos de honestidad, transparencia, responsabilidad social y preocupación por los demás.

 

¿Cómo nació la cooperativa? 

Sus fundadores

Por definición, una Cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes, por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada.

"Nosotros éramos un grupo de cuatro o cinco personas que nos reuníamos en un bar del pueblo a tomar un café o un vermut, allá por el año 1960. Uno de los que concurría asiduamente era el señor Antonio Vidal, quien comentaba regularmente lo lindo y útil que sería tener teléfono en San Martín de los Andes”. Así comenzó a narrar la historia de la creación de la Cooperativa Rodolfo Zúñiga a un joven sanmartinense.

"Ese grupo de personas eran Aldo Zmud, Ramón Asmar, Rodolfo Zúñiga, Marcelo Tulli y Antonio Vidal. Era este último quien trataba de convencer “a los compañeros de café para comenzar las gestiones para poder instalar los teléfonos en San Martín”. Con ese propósito, este grupo de personas se dirigió a Teléfonos del Estado (que era la empresa encargada de proveer el servicio telefónico) entregándole toda la información que se consideraba relevante: cantidad de población, plantel exterior a extender para la colocación de teléfonos, cantidad de líneas de base, etc.

Transcurridos aproximadamente veinte días se recibió la contestación de Teléfonos del Estado, quien consideraba que, debido a la escasa población (aproximadamente 4.500 habitantes en aquellos años), no resultaba rentable la colocación de teléfonos en San Martín de los Andes.

La empresa estimaba que esa instalación debía esperar cinco o diez años más. El bar volvió a nuclear al grupo que había recibido la rotunda negativa y uno de ellos, Vidal, concibió la idea de formar una cooperativa. Las narraciones de Vidal, que conocía el movimiento cooperativo, entusiasmaron a todos y hubo más cafés y vermucitos que acompañaron largas charlas y proyectos.

1961

El 15 de Agosto de 1961, en el Palacio Municipal, se redactó el estatuto de la Cooperativa y se formó el primer Consejo de Administración: Antonio Vidal, en la presidencia; Ramón Asmar en la vicepresidencia; Oscar Sturzenegger como secretario; Beatriz Arratibel como pro secretario; en la tesorería Antonio Espert y Zacarías Chidiak como protesorero. Los vocales titulares eran: Guillermo Dotti, Aldo Zmud, Rodolfo Zúñiga y Edgardo Renauld. Y los vocales suplentes fueron Aldo Bertoldi, Marcelo Tulli, Craceri y Eduardo Elormendi en la sindicatura, Willy Hassler como síndico suplente.

El próximo paso era conseguir los fondos necesarios para hacer operativo el funcionamiento de la Cooperativa, pero la respuesta de los pobladores no fue alentadora. “Unos por un lado no veían la utilidad de tener teléfono, diciendo que si se querían comunicar con alguien estaban dispuestos a caminar el par de cuadras que los separaba. Y muchos de los que querían tener el servicio telefónico veían como imposible la provisión por parte de la Cooperativa recién constituida”. Del total de la población entrevistada, los integrantes del flamante consejo observaron que con mucho esfuerzo se llegaba a las cien líneas. Y se decidió encarar el desafío comenzando con esas cien.

Luego comenzaron tratativas con los proveedores para la compra de un equipo de 350 líneas, ya que creían que los vecinos, al conocer la existencia del servicio, iban a demandar la provisión del mismo. Pero aún era un gran esfuerzo, ya que no podían reunir los fondos necesarios. Un grupo de consejeros partió hacia Neuquén para solicitar un préstamo y fueron recibidos por Felipe Sapag, entonces gobernador de la provincia. Sapag los alentó y los derivó al Banco Provincia. El Banco estuvo de acuerdo en conceder el préstamo pero era necesaria una garantía.

La Cooperativa aún no tenía inmuebles propios, era necesario buscar otro respaldo: los consejeros ofrecieron sus bienes personales y fue aceptado por el Banco. Todo esto fue gracias a la solidaridad y ayuda mutua que se evidenciaba en los fundadores. A partir de aquí se comenzaron a recaudar las cuotas sociales, que eran elevadas porque el capital inicial necesario era alto.

1964

Dos años y medio después de la constitución de la Cooperativa, se pudieron comprar los equipos necesarios y colocar el plantel exterior. Para motivar a los pobladores a que solicitaran el servicio, se decidió colocar los teléfonos en forma prioritaria en los lugares públicos, para que todos se enteraran que había llegado el teléfono y dejaran de verlo como algo imposible.

Una anécdota cuenta las primeras estrategias comerciales: los integrantes del Consejo se hacían llamar al bar para generar curiosidad e interés en la población. A partir de la colocación de las primeras líneas, la Cooperativa mostró un crecimiento sostenido que generó, al poco tiempo de su puesta en funcionamiento, la necesidad de ampliar el plantel exterior.

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Primer sede de la Cooperativa Telefónica de San Martín de  los Andes

Actualmente conserva su sede administrativa original, en Capitán Drury 761.